Mi Alma Sangre

Mi alma triturada entre realidades no sabe qué esperar, se juega suertes entre dolor, sonrisa y sabores en azar. Quiérote en mi tierra mas sé sequía gobierna, terrible, impiadosa improbabilidad de caminos nunca antes entretejidos.

Mi alma espejo diagrama mil y un versiones de cómo el epílogo se postra inevitable antes del conflicto.  Trampa por mí dispuesta engánchase venenosa inyectando mi derrota al cordón umbilical.  Esa maldita traicionera perspectiva y de blancos y negros y ramos de raciocinio raído.

Mi alma nube despréndese de piel y carne, muévese entre nébula calor caléndula y vibra vibra – para la mente lógica risorias fantasías de torres y dragones y campos de ciruela y una vela que aflora con llamas de colores de tu voz.

Mi alma sangre duele, llora, canta y grita, contrae y expande todo aquello alguna vez descrito, crea y pare todo lo nunca antes sentido.  Pulsa magnética, fuerte, pronunciante entre sístole y diástole, distante te nombra, tu siempre siempre fresca sombra. Búscote y siempre siempre tu presencia, búscote y siempre siempre tu ausencia.

Mi alma fuego ámate aire, crece y baila incandescente, guía o protege o quema o incinera o transforma – guía y protege y quema e incinera y transforma.  Regálate la pureza más honesta de mi ser, polaridad, docenas de duales duelos, el espectro completo de cada minúsculo tono de luz desde el vacío submarino abismo del sol intocable hasta relámpagos cegadores en trillones de fotones atravesando la materia.  Sin mesura o cara escondida ni simulo de grandeza, no, mi alma fuego te ofrezco en su cruda salvaje e imperfecta naturaleza.